domingo, 18 de julio de 2021

Un juguete equivocado



   Eduardo era un niño como muchos, con estatura promedio, ni muy gordo, ni muy flaco, ni tan alto ni tan bajo.

Tenía los ojos y el cabello color café, su color favorito era el verde, se sentía tan normal, que se consideraba un niño ni fu ni fa.

Eso significaba que él mismo sentía que no destacaba en nada, no era excelente en judo como su primo que había ganado varias medallas, ni artista como su hermano que pintaba todas las paredes, los adultos solían hablar mucho de ellos, pero de Eduardo sólo decían es normal, lo único que lo diferenciaba de otros niños era que él adoraba los dinosaurios.

Sus juguetes preferidos eran de dinosaurios, desde muy pequeño sorprendía a los adultos diciendo los nombres completos de estos gigantescos reptiles.

Tenía sabanas de dinosaurios, cortinas de dinosaurios, libros de dinosaurios y por supuesto juguetes de dinosaurios.

Y es que para él no eran el dinosaurio rojo o el verde o el azul, para Eduardo los dinosaurios eran el Stegosaurios, el braxiumimus, el triceraptos u ouranosaurus.


A los 5 años había aprendido que los dinosaurios habían vivido en distintos periodos históricos y que de acuerdo con su época ellos podían tener ciertas características. Pero eso, no era algo importante.

Eduardo vivía en un mundo de dinosaurios, donde no le importaban los otros niños que a veces lo miraban raro o los adultos que se sorprendían cuando él hablaba, pero no prestaban atención.

Pero un día, durante un cumpleaños ocurrió algo que hizo que 1 adulto mirara a Eduardo con otros ojos.

Su tía Patricia se quedo estupefacta cuando en un cumpleaños de su hijo, Eduardo la miró molesto y le dijo:

- Me desagrada mucho este dinosaurio, refiriéndose a unos de los regalos que Juan su primo acaba de recibir.

- ¿No te gusta porque es de Juan? Preguntó erróneamente la tía, que como pasa con los adultos a veces no entienden nada.

- No, respondió fríamente, aunque su disgusto se hacia evidente, en sus ojos se podía ver el desprecio que la figura le generaba.

- ¿me explicas porque no te gusta? Normalmente la mayoría de los adultos no solían prestar atención a estos detalles que movilizan los sentimientos de los niños, pero la tía era bastante curiosa, como si una parte de niña  habitara aun en ella. 

- Está equivocado, respondió fríamente Eduardo y como si se hubiera librado de una carga muy pesada se fue a seguir a jugando.

Sin embargo, ahora la que estaba intranquila era la tía, sujetaba en su mano un pequeño dinosaurio de plástico café, que era un error, una equivocación, pero la idea de ¿Por qué? no la dejaba en paz.

¿Eduardo por qué está equivocado el dinosaurio?, quiso saber curiosa la tía.

Es simple, respondió el niño, tiene cuerpo de saurópsidos de la familia de los tiranosáuridos pero su cola es un de hueso en forma de pelota , estos dinosaurios corresponden a eras diferentes, uno es la época de los grandes dinosaurios, del jurásico y el otro es de finales del cretácico.

La tía lo escuchó, lo miro en silencio y simplemente dijo ¿Ah?, luego ¿Qué?, luego de nuevo ¿Ah? Y finalmente le pidió que repitiera todo. 

Este tipo de Hibridación no sería posible ni con parque Jurásico, concluyó el niño sin que se le moviera un pelo.

La tía Patricia no dejaba de mirarlo, los adultos alrededor lo escucharon, pero parece que a nadie le importaban los millones de años de diferencia. Sin embargo, la curiosidad fue más fuerte. 

Rápidamente la tía saco un celular y empezó a googlear, cuando se convenció de que todos los datos eran correctos, tras revisar wikepedia, nat geo y dos páginas de museos, sonrió.

La tía le contó al tío, le contó a los abuelos, le contó a los primos y entre todos buscaron la información, de pronto ya todos miraban a Eduardo con otros ojos, ya no se sentía un niño ni fu, ni fa.

Eduardo de verdad tenía un talento singular, a sus 5 años, ya no era un niño como todos, aunque seguía siendo ni tan alto, ni tan bajo, ni tan gordo, ni tan flaco, él se diferenciaba del resto porque sabía mucho, mucho, mucho sobre los dinosaurios.

Y saber que era único lo hacía sentir muy especial.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un juguete equivocado

   Eduardo era un niño como muchos, con estatura promedio, ni muy gordo, ni muy flaco, ni tan alto ni tan bajo. Tenía los ojos y el cabello ...